El alma y la fotografía o la fotografía y el alma.
En algunas culturas existe la superstición de que cuando a alguien le hacen una fotografía, esa instantánea se apropia no sólo de la imagen de la persona retratada sino también de su alma. Durante mucho tiempo pensé que esta superstición tenía su origen en la ignorancia más oscura, en el primitivismo de gentes que atribuían a la técnica cualidades mágicas y sobrenaturales.
Pero cada vez que trabajo en alguna persona con mis fotografías siento que es una verdad, que cada fotografía te roba un poquito del alma, que no tenemos una percepción arraigada de la importancia de captar ese segundo en la vida de alguien o de nosotros mismos.
No soy nada dada a hacerme autoretratos posados, me siento rara al verme en una fotografía, no creo que me capte en mi totalidad ya que los posados no son la realidad, y quizás, sólo quizás de ahí viene mi gusto por retratar emociones reales, de calle, en vivo, tristezas o alegrías, aburrimiento o emoción.
Siento que debemos prestar atención a lo real, aunque te robe ese poquito de alma, siempre quedará ese trocito en un archivo para volver a vivirlo de nuevo.
Maribel Suárez


0 comentarios